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En primera persona: la programación es el alfabetismo de este siglo

Siento que las computadoras piensan muy diferente a los humanos. La programación es el alfabetismo de este siglo. En otro tiempo era leer y escribir. Siento que algo parecido es ahora la programación. Estamos rodeados de libros tecnológicos y tú lees ciertas cosas, pero si sabes programar lees mucho más allá. Es el leer y escribir de la tecnología.

En primera persona: la programación es el alfabetismo de este siglo
Alumni destacado Mariana Galán Tamés UX Designer Más sobre Mariana
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A dos semanas de empezar el bootcamp

Estudié artes visuales y me dediqué muchos años a eso: ilustración, proyectos de artes, cosas comunitarias. Nada que ver con la programación. En la pandemia yo estaba trabajando en ilustración científica en México en el Instituto Nacional de Antropología e Historia, donde nos cortaron el presupuesto al 75 %, hubo muchos desempleados y mi situación era súper inestable. A falta de empleo y con mi situación inestable me propuse cambiar, hacer otra cosa. Mi hermano más chico estaba coqueteando con la programación. Quería volverse analista de datos o aprender a programar. Yo lo veía como muy bien ya que es el futuro porque todo va para ese lado, todo el mundo se está digitalizando. Faltaban dos semanas para empezar y decidí meterme en Le Wagon.


La facilidad para adaptarse

Soy súper curiosa y eso creo que también tuvo que ver para hacer el cambio que hice. Tuve muchos trabajos distintos. He vivido en Londres, Brasil, muchas ciudades de México y eso me ha ayudado a adaptarme a otros pensamientos y a otras lógicas. Trabajé de encerar coches, de adjunta de una fotógrafa, de guía de turismo y lo más raro fue cuidar robots. Sí, así como piensas. Era una empresa que hacía manos robóticas, le vende a la NASA y yo tenía que estar observando a los robots para que cubrieran todas sus horas de prueba. Si pasaba un incidente terrible era como que había que apretar el botón rojo y anotar la hora. Por suerte una sola vez tuve que apretar el botón rojo y fue porque se había roto un cable. 

Un pensamiento diferente

Yo siento que las computadoras piensan muy diferente a los humanos. Eso es algo que me llamó mucho la atención. Un maestro nos decía que las computadoras son como estúpidos que hacen cosas rápido, pero les tienes que decir absolutamente todo lo que tienen que hacer. Hay muchas cosas que con el pensamiento humano das por sentado. Me encontré con algo diferente y también con un pensamiento más metódico. Me gustó mucho porque son cosas que nunca había visto.

Lo vi también como el alfabetismo de este siglo. En otro tiempo era leer y escribir. Siento que algo parecido es ahora la programación. Estamos rodeados de libros tecnológicos y tú lees ciertas cosas, pero si sabes programar lees mucho más allá. Es el leer y escribir de la tecnología. Eso me pareció súper útil: entiendes mejor cómo funcionan las cosas, cuáles son los alcances y las posibilidades. Es otro pensamiento, está bueno estar expuesto a otra lógica y a otra manera de pensar.

Un entrenamiento samurái

En la ruta de Le Wagon creo que la ruta de aprendizaje fue muy alta. Había días en los que lloraba. Sobre todo en las primeras semanas. No entendía nada y a eso se sumaba el estrés de la carga de trabajo. Que tengas compañeros te ayuda mucho en el proceso de aprendizaje, pues ves que no estás solo y no eres un tonto. Programar no es para genios, solo requiere estudio y pasos. Todo el mundo está pasando por eso en el bootcamp entonces eso es súper bueno.

El bootcamp lo hice en inglés, eso estuvo bien. Como mi mamá nació en Estados Unidos, desde chiquitos nos enseñó. Entonces esa parte no me costó, sino hubiera sido horrible porque tienes que entender en inglés y los lenguajes de programación. Hay que ser muy persistente al hacer el bootcamp, porque a veces te frustras y quieres dejar todo. Yo me quedo con la tenacidad que tuve de tener una meta y cumplirla. Fue un entrenamiento samurái.

El proyecto final era como una red social que se llamaba “Decide for me”, en donde compartes un dilema que tengas, lo posteas, la gente entra y comenta en tu dilema. Hoy en día no está activa porque dejamos de pagar el dominio. Pero si quisiéramos volver a activarlo, funciona. Cuando salí y me comparé con otros, caí en la cuenta de todo lo que había aprendido.
 
 

La salida a un nuevo mercado

Estuve 6 meses aprendiendo y además tenía otro trabajo. Coqueteaba y aplicaba, pero no estaba súper enfocada. A alguien que recién empieza le diría que lo piense como una meta a largo plazo y no de forma ansiosa. Si sigues enfocado tendrás trabajo y valdrá la pena porque los salarios son muy buenos. Si ya estabas estudiando cosas de tecnología el bootcamp ayuda en lo práctico, pone sobre la mesa los proyectos y te permite trabajar con gente del ambiente. Ahora estoy en Tandamos, una app que reúne a las personas que quieren ahorrar en “tandas”, algo súper popular aquí en México. No estoy como web devoloper, sino en UX que es supercool. Me ayudó mucho saber cómo piensan los programadores. Ahora diseño la interfaz para los usuarios, las pantallas así que es como combinar mi pasado de arte con el bootcamp. 

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