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Cómo un mail puede cambiarte la vida

Puse “coding bootcamp” en Google y encontré una página donde Le Wagon estaba recomendado como el mejor. Le Wagon tiene reconocimiento a nivel mundial. Es gigante. Así que me contacté con Nico, hice la admisión y entré.

Cómo un mail puede cambiarte la vida
Alumni destacado Benjamin Kunkel Back-end Developer en POW Más sobre Benjamin
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Nombre y apellido: Benjamín Kunkel
Edad: 24
Apodo: Benja
Actual empleo: Full stack developer en Pow
Un sueño: Trabajar como developer en el exterior

Al terminar el colegio no sabía no sabía qué hacer. Mi familia me decía “estás todo el día
en la computadora, ¿por qué no estudiás algo de eso?”. Yo uso la computadora desde que tengo memoria y la tecnología me gusta mucho. Pero elegí estudiar Derecho para hacerme el rebelde y no seguir lo que todos me decían.
Hasta que el verano pasado me llegó un mail que decía “aprendé a programar”. Ese mail
cambió todo de un momento para otro. Lo vi en el celular. Contaba de qué iba la
programación, los sueldos, lenguajes de programación y más datos. Respondí al toque para ver qué necesitaba para aplicar, me explicaron que era un curso introductorio, me anoté y lo hice.

La llegada a Le Wagon 

Yo pensaba que la programación era mucho de matemática y al hacer el bootcamp me di cuenta que no es tan así. Es más voluntad que matemática. En el primer curso que hice
descubrí que me gustaba mucho programar y por eso me puse a investigar dónde podía
seguir estudiando. Puse “coding bootcamp” en Google y encontré una página donde Le
Wagon estaba recomendado como el mejor. Le Wagon tiene reconocimiento a nivel
mundial. Es gigante. Así que me contacté con Nico, hice la admisión y entré.
En el bootcamp vas de cero a cien: arrancás con lo básico y terminás con un proyecto súper avanzado. Las primeras clases me divertían mucho. Le agarré la mano relativamente rápido, pero tuve un montón de trabas. Hay momentos donde pensaba que no me daba la cabeza hasta que entendía los temas del día. Cuando te trabás, tenés que apagar la compu y dar una vuelta a la manzana, tomar un café o pedirle a un profesor que te ayude un poco. A veces necesitás un empujoncito: lo viste a las nueve de la mañana, son las cuatro de la tarde, estás quemado y la cabeza te dice que no, pero en realidad lo entendiste.

Trabajo en equipo

Todos los que están ahí realmente quieren aprender a programar. En el proyecto final, por ejemplo, hicimos un poco de todo, pero si uno sabía mucho de front-end se tiraba a back-end y viceversa. Buscás salir de la zona de confort porque sino no tiene sentido. Con mi grupo hicimos una app para salvar comida que sobraba en locales gastronómicos y hasta nos llamó una empresa que quería probarlo. Fue increíble.
Si no supiera programar, lo volvería a hacer y me gustaría hacerlo con un poco más de
paciencia. Quizás hacía las cosas rápido y me salían bien, pero a veces es mejor pensar más y tirar 20 líneas de código en vez de 40.

Todo lo malo tiene algo bueno 

Sé que mucha gente la pasó mal y suena feo, pero la cuarentena a mí me vino bien. No tuve que viajar a Capital todos los días e hice el bootcamp remoto. En vez de despertarme a las 6, me despertaba 8.30. De otra manera no sé si hubiera podido cursar 10 horas de lunes a viernes teniendo que viajar otras 3. Una locura lo que me cambió la vida. El mail, la pandemia y el bootcamp. El otro día hablábamos con Belu Mareque, una compañera, que hace menos de un año estábamos en un curso introductorio y ahora somos profesores asistentes y trabajamos de programadores. Lo que menos me esperaba era terminar el bootcamp y a los tres días tener una oferta de laburo. Me puse a mandar CV por Linkedin, pasé las entrevistas y tuve dos propuestas. Pude elegir la que más me cerraba que era Pow, una empresa de e-commerce en la que estoy actualmente trabajando como Full stack developer.
Esas fueron mis primeras entrevistas laborales. Así que puedo decir que soy programador hace un año y entré a este mundo por un mail random.
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