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En primera persona: Creía que la programación era un universo paralelo y ahora es mi trabajo

En el bootcamp te preparás para trabajar como un profesional, particularmente en el trabajo final. Tenés una fecha límite para entregar una demo y eso te hace sentir una linda presión... pero que no deja de ser presión.

En primera persona: Creía que la programación era un universo paralelo y ahora es mi trabajo
Alumni destacado Joaquin Casanova Full-stack Developer Más sobre Joaquin
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Durante casi toda mi vida ejercí como contador público en diferentes empresas. Ya desde esa época, de alguna manera, me cruzaba con el mundo de la tecnología y veía que ciertas personas con determinadas habilidades, eran quienes estaban en los proyectos más interesantes. Eran cosas básicas como bases de datos, SQL, manejar o armar macros en Excel, pero me llamaba la atención. Son cuestiones que por alguna razón uno cree que están en un universo paralelo al que no se anima a cruzar.

El contador que empezó con Python

Transcurridos unos años, sabía que no quería dedicar toda mi vida a mi profesión y siempre fuí inquieto. Así que con la pandemia empecé a estudiar por mi cuenta. Agarré un video de 6 horas puras sobre Python y me llevó varios días entenderlo. Al toque, me descargué dos libros que recomendaba el video. Si después de trabajar de 9 a 18 hs, en lugar de elegir cualquier tipo de distracción, podés estar tres horas más sentado estudiando cursos online y no te cuesta, es que te gusta. Ahí empezaron las ganas.
Me tiraba más la parte de Data Science por una cuestión de que soy contador. Pero a partir de eso descubrí que también tenía que incorporar mucha matemática/estadística y yo en principio quería dedicarme a programar. Empecé a investigar, me enteré que existían los bootcamps, hablé con gente que los había hecho y terminé de definirme por Le Wagon cuando hice sus cursos gratuitos de front-end y back-end. Aprendí un montón en unas semanitas y quedé involucrado.
Justo estaba empezando la modalidad part-time así que trabajaba, cursaba y los días libres veía los videos de las clases. Están bien logrados los tiempos porque con el bootcamp te alcanza para aprender, aunque como consecuencia del empuje que llevan todos los estudiantes, se podría decir que todos dedicamos algo más por fuera. No me perdí ningún evento importante. Es verdad que tenés la mañana y tarde de todos tus sábados bloqueados, pero uno se acomoda los huecos para hacer todo.


Los dos momentos del click

Hubo dos etapas: una se trata de descubrir si el mundo de la programación te gusta o no, y la segunda es decirse: quiero tener la capacidad en serio para vivir de esto. Por edad también quería hacerlo más o menos rápido. Ahí el bootcamp entra en juego porque te abre las puertas a una velocidad mayor.

El primer día es raro porque yo siempre usé Windows, nunca abrí una consola y empezás con las instalaciones. Empezás a afrontarte con un tutorial que dice hacé esto, hacé lo otro, viene un profesor y te ayuda a configurar todo y te das cuenta que te estás metiendo en un mundo en el que vas a tener que aprender un montón y a cada minuto.
Un día tenés un problema con una cosa, otro día con otra y son muy diferentes. En un trabajo más administrativo te explican las tareas diarias y con eso a medida que las incorporás, empiezan a existir esos momentos de “piloto automático” que en programación no existen. Todos los días un problema distinto y está buenísimo porque te mantiene activo y en aprendizaje. A mí siempre me gustó la metodología de trabajo del mundo tech, hablando de lo que sería la parte “soft”. Eso de tener reuniones diarias, aplicar metodologías ágiles, creo que se podría llevar a muchos otros ámbitos. En el bootcamp te preparás para trabajar como un profesional, particularmente en el trabajo final. Tenés una fecha límite para entregar una demo y eso te hace sentir una linda presión... pero que no deja de ser presión.


El día después del bootcamp

Fue muy desafiante. Hay mucho trabajo detrás y mucha ayuda del staff para que llegues a ese primer trabajo o puedas lanzar tu emprendimiento. Es un momento clave. Ya no hay “parcial” o “trabajo final” al que tengas que apuntar, sino que el techo te lo pones constantemente vos y entender eso es el primer paso si querés seguir en el rubro. Por todas estas cosas, para mí la comunidad es lo mejor que ofrece Le Wagon. Está siempre presente, no es que terminás el curso y listo. Todo el tiempo agrega valor para oportunidades laborales, cursos para aprender, un proyecto para colaborar. Tenés una vía de comunicación a nivel mundial con personas que levantaron startups millonarias. Después el alcance y el uso depende de uno, pero el alcance es muy valioso.
El otro día hablé con los alumnos del Batch #635 que recién empezaban y les decía: disfruten porque me hubiera gustado “sufrir” menos durante la cursada, y que se pase menos rápido. Cuando lo terminás es un ¿ahora qué hago? y aparecen los miedos o el síndrome del impostor que es típico de los que empiezan en este rubro. También les diría que a la hora de seleccionar un bootcamp, no se queden únicamente con el precio que tienen, sino que busquen en Linkedin, que filtren por los que estudiaron ahí, que averigüen las diferencias que hay y qué perfil se adapta mejor a cada uno. Les prometo que se van a encontrar con gente muy buena onda y muy dispuesta a compartirles información.


El primer trabajo como programador

Yo quería seguir un poco lo que había aprendido en Le Wagon. Sobre el final tenés la career week, donde te dan herramientas para trabajar tu CV, convocan a gente de diferentes empresas a dar charlas y a pesar de que terminaste el bootcamp, tu carrera realmente está empezando por lo que
tenés un montón de cosas que hacer: charlas a las que asistir, armar tu CV, enviarlo, responder a las empresas que te contactan, hacer los challenges de los posibles trabajos.
En mi caso, asistí a una charla de una empresa que se llama Avenida+, les gustó el perfil de la gente de Le Wagon, a nosotros nos interesó la empresa, no sólo por su proyecto, sino también porque usan tecnologías parecidas a las que aprendimos y decidieron armar un programa de juniors y empezamos con otros alumnos de Le Wagon. Desde que terminé el bootcamp hasta empezar a trabajar pasó un mes. Suena bastante increíble que en tan pocas semanas tenés acceso a tantas oportunidades, pero es así. Todo depende de uno, pero si uno pone lo suyo y aprovecha, las oportunidades están ahí.
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